VISIÓN 2030 EL FUTURO DE LA CONSTRUCCIÓN EN REP. DOM.
VISIÓN 2030 EL FUTURO DE LA CONSTRUCCIÓN EN REP. DOM.
La construcción dominicana inicia una transición histórica: pasar de un modelo artesanal a una industria cada vez más planificada, tecnificada y productiva.
La construcción dominicana se encuentra en un punto importante. Tras décadas de crecimiento impulsado por la expansión urbana, el turismo y el desarrollo inmobiliario, el desafío que se perfila hacia la próxima década no será únicamente construir más, sino hacerlo con mayor eficiencia, previsibilidad y control productivo.
Si se analiza el sector construcción dominicano con una mirada estratégica hacia los próximos años, una conclusión emerge con claridad: el éxito futuro de la industria dependerá de su capacidad para transformar el crecimiento en productividad sistémica, previsibilidad financiera y eficiencia operativa.
Los indicadores al cierre de 2025 reflejan precisamente ese momento de transición. Según datos del Banco Central de la República Dominicana (BCRD), la actividad construcción registró una variación interanual de -1.8 %, en un contexto financiero todavía restrictivo. Sin embargo, los fundamentos del sector muestran una robustez subyacente.
El financiamiento se mantuvo dinámico: los préstamos destinados a la construcción y adquisición de viviendas alcanzaron RD$628,757.9 millones, un incremento del 15 % interanual, mientras que la inversión pública en activos no financieros aumentó 17.8 %, impulsando proyectos de infraestructura y soluciones habitacionales de gran escala.

A este escenario se suma el dinamismo del turismo, que continúa actuando como uno de los principales motores de demanda constructiva. En enero de 2026, el Ministerio de Turismo (MITUR) confirmó en la feria internacional FITUR acuerdos de inversión que superan los RD$88.5 mil millones, proyectando la incorporación de alrededor de 10,000 nuevas habitaciones hoteleras en los próximos tres años.
Esta presión de demanda impone un reto evidente: el modelo constructivo tradicional difícilmente podrá responder por sí solo a los estándares de velocidad, eficiencia y control de calidad que exige el mercado global. Bajo esta coyuntura, el sector inicia el 2026 con bases para una reactivación gradual, pero bajo una premisa distinta: el auge de la industrialización.


ENRIQUE ROSARIO GARCÍA
Presidente del Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA)
“La industrialización cada vez más impulsará una construcción más eficiente y sobre todo un talento humano más especializado”.
Enrique Rosario García, presidente del Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA), plantea que la industrialización de la construcción representa una evolución natural para el sector. Más que un cambio tecnológico aislado, la concibe como un proceso que permitirá mejorar la eficiencia de los proyectos, elevar la calidad de ejecución y fortalecer la competitividad de la industria.
A su juicio, la incorporación de procesos industrializados, como la prefabricación, la mecanización de tareas constructivas y el uso de sistemas más estandarizados, contribuye a agilizar los cronogramas de obra y a optimizar el uso de recursos. En ese contexto, entiende que la modernización de los métodos constructivos también tendrá un impacto positivo en la estructura laboral del sector.
“La industrialización de la construcción es una apuesta positiva para el desarrollo del sector en República Dominicana. Permite hacer más eficientes los procesos y, como consecuencia, impulsa la formación de una mano de obra más especializada. Al mismo tiempo, contribuye a que la industria sea menos dependiente de la mano de obra extranjera”, afirma.
Desde su perspectiva, la combinación entre mayor velocidad de ejecución y especialización técnica se convertirá en una ventaja competitiva para el país, particularmente en proyectos de gran escala, tanto públicos como privados. Sin embargo, advierte que la transición hacia modelos industrializados no será uniforme en todos los segmentos de la construcción.
En edificaciones de menor escala, como viviendas individuales o edificios residenciales de pocos niveles, el proceso de industrialización podría avanzar de forma más gradual. No obstante, señala que incluso en este tipo de proyectos ya se observan cambios importantes mediante el uso de sistemas constructivos más eficientes, como los moldes industriales para muros de hormigón o técnicas que permiten acelerar la ejecución de estructuras.

ANNERYS MELÉNDEZ
Presidenta de la Asoc. Dominicana de Constructores y Promotores de Viviendas (Acoprovi)
“El sector debe transitar hacia un modelo más industrializado, tecnificado, sostenible e inclusivo”.
Para Annerys Meléndez, presidenta de la Asociación Dominicana de Constructores y Promotores de Viviendas (Acoprovi), el futuro del sector construcción en República Dominicana pasa necesariamente por una transformación profunda de su modelo productivo.
“Desde Acoprovi esperamos que el sector transite hacia un modelo más industrializado, tecnificado, sostenible e inclusivo”, afirma, al subrayar que esta evolución responde a una necesidad estructural en un país que todavía enfrenta un déficit habitacional cercano al millón y medio de viviendas.
Uno de los pilares de esa transformación es la industrialización de los procesos constructivos mediante componentes prefabricados y sistemas estandarizados que permitan reducir tiempos de obra, elevar la calidad y mejorar la productividad general del sector.
En ese proceso, el gremio impulsa la adopción de herramientas como BIM (Building Information Modeling), que permiten una gestión integral de los proyectos y reducen errores y desperdicios.
Meléndez también destaca los avances en digitalización institucional. La incorporación de inteligencia artificial y robótica en los ministerios de Vivienda y Medio Ambiente para el procesamiento de permisos representa, a su juicio, un paso inicial hacia una transformación más amplia.
“Aspiramos a que la digitalización se extienda a toda la permisología, con plazos verificables, para que el costo del tiempo deje de impactar en el precio final de la vivienda”, señala.

La dirigente empresarial subraya además la importancia de avanzar hacia una construcción más sostenible. A través de su Guía de Construcción Sostenible, Acoprovi promueve prácticas que optimicen el consumo de agua y energía y fomenten el uso de materiales responsables con el medio ambiente.
“Creemos firmemente que construir verde no incrementa el costo final si se planifica correctamente, y contribuye a la competitividad del sector a largo plazo”, puntualiza.
Otro desafío clave es el desarrollo del capital humano. La escasez de técnicos calificados y la informalidad siguen siendo obstáculos para la modernización de la industria. Iniciativas como Construyendo RD buscan precisamente impulsar la dominicanización y tecnificación de la mano de obra, promoviendo la construcción como una carrera profesional con oportunidades de desarrollo.
En materia institucional, Meléndez insiste en la necesidad de políticas de Estado estables que faciliten el acceso a la vivienda, refuercen la seguridad jurídica y simplifiquen los procesos administrativos. Entre las medidas que considera prioritarias menciona la implementación efectiva de una Ventanilla Única de Construcción y mecanismos innovadores para estimular la demanda de vivienda.
Su conclusión sintetiza la visión del gremio: “En Acoprovi estamos convencidos de que el 2026 debe ser el año de la inversión en vivienda y la competitividad”.

MARIO BONILLA
Vicepresidente de la Asociación de Promotores y Constructores de Viviendas del Cibao (Aprocovici)
“La industrialización de la construcción ya comenzó, pero todavía estamos en una etapa inicial”.
Para el ingeniero Mario Bonilla, vicepresidente de la Asociación de Promotores y Constructores de Viviendas del Cibao (Aprocovici), la industrialización del sector ya empieza a manifestarse en la práctica cotidiana de las obras, aunque aún se encuentra en una fase temprana.
“La industrialización de la construcción en República Dominicana todavía está en una etapa inicial, pero ya se empiezan a observar cambios claros”, explica.
Entre esos cambios menciona el uso creciente de prefabricados, una mayor mecanización en los procesos constructivos y la incorporación de tecnologías que elevan la productividad en obra.
En ese sentido, destaca la introducción de equipos automatizados para bombeo de hormigón, sistemas de encofrado industrial o formaletas, grúas torre de mayor capacidad y maquinaria especializada para movimiento de tierra, herramientas que permiten mejorar el rendimiento de los proyectos. A estos avances se suma la adopción gradual de herramientas digitales como BIM, impulsadas por la necesidad de reducir costos, acelerar los cronogramas de ejecución y responder a la creciente escasez de mano de obra.
No obstante, Bonilla reconoce que el sector dominicano sigue siendo mayoritariamente tradicional. “Los métodos tradicionales todavía representan más del 70 % de las técnicas constructivas en el país”, advierte.
Desde la visión de Aprocovici, avanzar hacia una industria más productiva requerirá también cambios en el marco institucional. Bonilla plantea que una ley de incentivos orientada a la industrialización de la construcción podría acelerar la adopción de nuevas tecnologías y procesos. “Si se plantea un marco de incentivos, este debe enfocarse en aumentar la productividad, promover la adopción tecnológica y fomentar la formalización del sector”, sostiene.

UN MODELO HÍBRIDO PARA LA PRÓXIMA DÉCADA
Las distintas voces del sector coinciden en una conclusión central: la industrialización no sustituirá de inmediato el modelo constructivo dominicano, pero sí marcará la dirección de su transformación. Prefabricación, planificación digital, mecanización de procesos y nuevos sistemas constructivos comienzan a integrarse en una industria que históricamente ha operado bajo dinámicas artesanales.
El verdadero salto competitivo está en construir bajo un modelo híbrido capaz de elevar la productividad, reducir la incertidumbre en costos y plazos, y ofrecer mayor previsibilidad al mercado.
Si el país avanza en digitalización institucional, formación técnica especializada e incentivos a la innovación productiva, la industrialización dejará de ser una conversación técnica para convertirse en un pilar estratégico de competitividad nacional.
