DESAFÍOS Y OPORTUNIDADES DEL SECTOR VIVIENDA
En un momento en que la construcción y el mercado de viviendas atraviesan uno de los ciclos más complejos de los últimos años, la presidenta de la Asociación de Constructores y Promotores de Viviendas (ACOPROVI), Annerys Meléndez, se ha convertido en una de las voces más claras y firmes sobre la necesidad de actuar con urgencia.
Con seis meses consecutivos de crecimiento negativo, costos en aumento y una demanda presionada por las tasas de interés, el sector se mueve entre el desafío inmediato y la esperanza de un repunte a corto plazo.
En esta conversación, Meléndez profundiza en las causas de la desaceleración, los riesgos, las oportunidades y las medidas indispensables para que la industria retome su dinamismo.
Un sector vital bajo presión
Para Annerys Meléndez, no hay dudas: “El sector construcción es un motor vital para la economía”, pero en los últimos años ha enfrentado “una situación muy retadora”. Aunque las cifras mensuales fluctúan, la tendencia ha sido clara: un período prolongado de crecimiento nulo o negativo. La combinación de costos elevados y tasas hipotecarias e interinas demasiado altas constituye, según dice, el núcleo del problema. “Cuando la tasa de interés es alta, se encarecen tanto los préstamos para construir como la cuota que debe pagar la familia. Eso reduce la demanda y, en consecuencia, las ventas”, explica.
A esto se suma que los materiales continúan presionando al alza. El resultado es un doble golpe: “Si la vivienda cuesta más construirla y al comprador le cuesta más financiarla, sencillamente la gente pospone la decisión de compra”, afirma. Y cuando las ventas se detienen, los promotores detienen con ellas el inicio de nuevos proyectos, lo que finalmente se traduce en decrecimiento del sector.

Señales claras de desaceleración
Aunque la cadena de la construcción tiene múltiples eslabones, hay dos indicadores que para Meléndez funcionan como verdaderas alarmas: ventas e inicio de obras. “Las ventas, o la falta de ellas, y los retrasos en el inicio de proyectos son los indicadores más sensibles”, sostiene. Las altas tasas hipotecarias afectan el apetito del comprador: menos personas pueden asumir una cuota elevada, y eso frena la colocación de unidades terminadas y en planos. Esto tiene un efecto inmediato para los desarrolladores: “No podemos iniciar una nueva obra si aún no hemos vendido lo suficiente de la obra actual”, explica Meléndez. Reconoce que los costos actúan más como la causa estructural del problema: a mayor costo, mayor precio; y a mayor precio, menor velocidad de ventas.
Ciclos, coyunturas y oportunidades emergentes
Meléndez no niega la complejidad del momento, pero enfatiza que el sector de la construcción históricamente ha pasado por ciclos de altas y bajas sin que esto implique una amenaza estructural. “No necesariamente anticipa un problema mayor”, señala. Los fenómenos como la pandemia, conflictos internacionales y la desaceleración económica, han dejado su huella, así como la pérdida de poder adquisitivo de las familias.
Sin embargo, insiste en que el país siempre priorizará la vivienda, por su condición de necesidad esencial y derecho constitucional. Además, destaca señales positivas que ya comienzan a tomar forma: “Hay nuevas oportunidades en el sector que prometen un impacto positivo en el corto plazo”, afirma. Entre ellas, menciona un marco normativo actualizado que potencia la construcción para alquiler y un esfuerzo gubernamental por reducir burocracia y agilizar permisos.
Las proyecciones internacionales también abren una ventana de optimismo. “El Fondo Monetario Internacional ha proyectado un crecimiento importante de la economía dominicana para 2028”, recuerda, y organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) recomiendan precisamente invertir en infraestructura para dinamizar la economía.
El peso del financiamiento y los costos de materiales
En el panorama actual, las tasas de interés son el factor más determinante. “El problema de la alta tasa de interés es el más relevante”, enfatiza Meléndez. Para una familia, significa cuotas elevadas o la necesidad de financiar en plazos de 20 o 30 años; para un constructor, implica postergar el inicio de proyectos ante la ausencia de demanda.
Los materiales también han tenido aumentos drásticos. Según el Índice de Costos Directos de la Construcción de Viviendas (ICDV), el incremento entre febrero de 2020 y agosto de 2025 alcanza un 45.88%. “Un apartamento que vendíamos a 4 millones en 2020, hoy cuesta cerca de 6 millones”, señala. Este salto es especialmente retador para familias de bajos ingresos.
En cuanto a la política monetaria, Meléndez reconoce esfuerzos recientes para dinamizar la construcción. “Desde ACOPROVI hemos respaldado la liberación de RD$ 35,335 millones de pesos del encaje legal en 2024”, asegura, así como los RD$ 50,000 millones liberados en 2025. No obstante, insiste en que estas medidas deben ser más focalizadas: “Reiteramos nuestra propuesta de que las liberaciones estén enfocadas a viviendas medias y de bajo costo”.

¿Riesgos de sobreoferta? Una lectura distinta
Ante la inquietud de una posible burbuja o sobresaturación, Meléndez es categórica: “En República Dominicana contamos con un mercado sano de oferta de viviendas”. Los riesgos actuales, afirma, no provienen de una burbuja inmobiliaria, sino del encarecimiento de construir y financiar. Tras la crisis de 2008 en Estados Unidos, se ha instalado un temor generalizado, pero en el país el contexto es distinto. “Estamos lejos de una eventualidad similar”, asegura.
También reconoce que los fideicomisos han jugado un rol clave para amortiguar riesgos. “Son un aliado relevante porque funcionan como respaldo y protección, tanto para compradores como para desarrolladores”, afirma, y recuerda que su utilidad ha sido primordial en vivienda de bajo costo.
Impacto directo en promotores y familias
La desaceleración se ha sentido entre los promotores, quienes enfrentan mayores retos para captar clientes y estructurar proyectos nuevos. No obstante, Meléndez resalta la resiliencia del sector: “Los promotores son responsables y concluyen los proyectos; además, tenemos perspectivas positivas para los próximos tiempos”.
Tres medidas para reactivar el sector
Annerys Meléndez, identifica tres acciones clave para dinamizar el mercado en el corto plazo:
1- Liberación focalizada de encaje legal para vivienda. “La historia reciente demuestra que cuando se libera encaje, el sector se dinamiza”.
2- Impulso de incentivos fiscales y políticas de acceso a vivienda. Para evitar depender únicamente de medidas coyunturales.
3- Mejoras en la operatividad, permisología y uso del suelo urbano. “Reducir costos y promover una oferta más asequible es fundamental”.
Para las familias, el impacto también es significativo. “Cuando el costo de construcción sube, es probable que la venta final tenga un precio distinto del inicial”, explica. Aún cuando los constructores absorben parte del ajuste, la otra parte se refleja en la revalorización al momento de la entrega. Pero el desafío mayor llega al momento del financiamiento: si la tasa aprobada por el banco no coincide con la esperada, la carga mensual puede volverse insostenible. “Las tasas tan elevadas y la inflación golpean a todos, pero quien más pierde es el desarrollo del país”, advierte.
Articulación institucional y perspectivas 2025–2026
Desde ACOPROVI, la articulación con instituciones como el MIVHED, la banca y los ayuntamientos ha sido prioritaria. “A la fecha, las alianzas existentes son muy positivas”, afirma Meléndez.
Respecto al futuro inmediato, observa luces de recuperación: “Si nos guiamos por las proyecciones del Banco Central, debemos esperar un crecimiento económico del 4.5% en 2026, con una inflación del 4%”, señala. Aunque anticipa un aumento del dólar, lo que encarecería materiales, y solo una reducción moderada de las tasas, confía en la capacidad del sector. “Por la resiliencia del sector, de seguro se incrementarán las inversiones inmobiliarias”.
Su visión es prudente, pero optimista: “Sin pecar de exceso de optimismo, apostaría a una mejora si se realizan los ajustes necesarios”.