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EL NUEVO NEGOCIO DE CONSTRUIR

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EL NUEVO NEGOCIO DE CONSTRUIR

Cómo la inteligencia artificial está modificando la rentabilidad, productividad y competitividad del sector construcción

La construcción ocupa una posición estratégica dentro de la economía global, pero su peso económico convive con una debilidad persistente: producir más valor con mayor eficiencia. El informe “Reinventing Construction: A Route to Higher Productivity”, del McKinsey Global Institute (MGI), dimensiona ese contraste con claridad: el sector moviliza alrededor de US$10 billones en bienes y servicios cada año, emplea aproximadamente al 7 % de la población mundial en edad laboral y, aun así, ha mostrado un crecimiento de productividad inferior al de otras industrias durante décadas.Esa brecha no es menor: McKinsey estimó que cerrarla podría añadir hasta US$1.6 billones anuales al valor de la economía mundial.

El problema no responde a una única causa. El mismo estudio de McKinsey identifica factores estructurales que han limitado el desempeño del sector: fragmentación de la cadena de valor, baja estandarización, limitada inversión histórica en innovación, modelos contractuales poco alineados, coordinación insuficiente entre actores y una gestión todavía dispersa de los proyectos. El reto, por tanto, no consiste simplemente en incorporar tecnología, sino en transformar la manera en que las empresas planifican, coordinan y convierten cada obra en un resultado rentable y previsible.

La presión actual hace que ese desafío sea más urgente. El “2026 Engineering and Construction Industry Outlook”, de Deloitte, describe un entorno marcado por costos elevados, tensiones en las cadenas de suministro, escasez de mano de obra calificada, nuevas exigencias de sostenibilidad y necesidad de mayor resiliencia empresarial. En ese escenario, la inteligencia artificial (IA), la automatización y la analítica avanzada empiezan a ocupar un lugar relevante dentro de la estrategia de las organizaciones que buscan proteger márgenes y responder mejor a condiciones cambiantes.

El Foro Económico Mundial, en “Is construction future-ready? 3 key insights on the sector’s digital transformation”, plantea que el futuro digital de la construcción dependerá de la colaboración entre actores, la formación de la fuerza laboral y una gobernanza sólida de los datos. Esa visión amplía el foco del debate: la digitalización no produce resultados por acumulación de herramientas, sino cuando se acompaña de nuevas formas de coordinación, aprendizaje y gestión.

La transformación, entonces, no empieza en el software ni termina en la obra. Empieza en la forma en que una empresa entiende sus riesgos, organiza su conocimiento y actúa antes de que los problemas se conviertan en sobrecostos, retrasos o pérdidas de margen. Deloitte y el Foro Económico Mundial apuntan hacia una misma conclusión: la ventaja no estará en disponer de más soluciones digitales, sino en convertirlas en una forma más inteligente de gestionar el negocio de construir.

La brecha que frena el desempeño

Cada proyecto de construcción concentra miles de definiciones que afectan su resultado económico: diseño, presupuesto, contratación, abastecimiento, logística, seguridad, ejecución y operación. En ese recorrido, la IA introduce una diferencia relevante: permite ampliar la evaluación previa de los escenarios antes de que los riesgos se materialicen en obra.

Deloitte identifica precisamente las herramientas impulsadas por IA como una vía para lograr resultados más inteligentes y rápidos en un sector presionado por costos, complejidad y demanda de resiliencia.

La gestión tradicional ha dependido, con razón, de la experiencia acumulada de ingenieros, arquitectos, desarrolladores y gerentes de proyectos. Ese criterio seguirá siendo indispensable, pero ahora puede apoyarse en una base más amplia de evidencia.
El “AI Index Report 2025”, del Stanford Institute for Human-Centered Artificial Intelligence (HAI), documenta la rápida expansión de la IA generativa, los modelos fundacionales y la adopción empresarial de estas tecnologías en sectores intensivos en conocimiento.

Aunque el informe no se concentra exclusivamente en construcción, confirma una tendencia que resulta relevante para la industria: las organizaciones están incorporando sistemas capaces de acelerar tareas de análisis, síntesis y apoyo profesional.

El cambio consiste en reducir la distancia entre lo que una empresa sabe y lo que logra utilizar a tiempo. En construcción, muchas pérdidas no surgen por falta absoluta de información, sino porque las señales llegan tarde, permanecen dispersas o no logran convertirse en acción antes de afectar el proyecto.

Esta es una diferencia esencial: la tecnología empieza a generar valor cuando ayuda a pasar de una gestión reactiva a una cultura empresarial con mayor anticipación.


El artículo “5 Questions to Ask About Your Digital Transformation”, de Harvard Business Publishing, plantea que la transformación digital exige aprendizaje estratégico, infraestructura adecuada, responsabilidad en el uso de la tecnología e integración con los procesos centrales de la organización. Aplicado al sector construcción, esto significa que no basta con adoptar soluciones inteligentes; las empresas necesitan incorporarlas en los puntos donde realmente mejoran la coordinación, el control de costos, la respuesta frente al riesgo y la calidad de la gestión.

La IA, por tanto, no convierte a la construcción en una industria automática. La convierte en una industria con más posibilidades de actuar antes. Su utilidad no está en desplazar al profesional, sino en fortalecer el momento en que la experiencia humana debe intervenir.

La empresa que aprende a leer antes sus riesgos y oportunidades empieza a construir una ventaja que no depende únicamente de maquinaria, capital o escala, sino de la madurez de su modelo de gestión.

De la reacción a la anticipación

La competitividad en construcción ya no puede medirse solo por la rapidez de ejecución, el tamaño de la cartera o la capacidad financiera. Esos factores siguen siendo importantes, pero comienzan a convivir con una nueva diferencia empresarial: la madurez para convertir tecnología, información y conocimiento operativo en mejores cursos de acción. El “State of Design & Make Report 2025”, de Autodesk, confirma que las organizaciones con mayor madurez digital se distinguen por integrar mejor sus datos, colaborar con más eficiencia y responder con mayor agilidad a los cambios del entorno.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en el “OECD Digital Economy Outlook 2024”, ofrece un marco complementario al señalar que la transformación digital requiere fundamentos capaces de impulsar innovación, confianza y gobernanza. Aunque su enfoque es transversal a la economía, esta perspectiva resulta especialmente pertinente para la construcción, donde la fragmentación entre actores, etapas y plataformas puede limitar la capacidad de convertir conocimiento en resultados medibles.

La ventaja de decidir antes también implica aprender de cada proyecto. Autodesk vincula la madurez digital con resiliencia, colaboración y capacidad de adaptación, mientras que McKinsey sitúa la baja productividad del sector en problemas persistentes de coordinación, innovación y estandarización. Leídas en conjunto, ambas fuentes apuntan a una exigencia estratégica: las empresas constructoras necesitan transformar la experiencia acumulada en un sistema permanente de aprendizaje.

La IA no representa el destino final de la transformación, sino una herramienta que acelera un cambio más amplio: de empresas que reaccionan ante los problemas a organizaciones capaces de anticipar, evaluar y responder con mayor inteligencia empresarial. En ese escenario, la rentabilidad no dependerá únicamente de construir más, sino de comprender mejor qué se construye, cómo se gestiona y cuándo conviene actuar.

La próxima ventaja competitiva del sector estará en aprender más rápido que el riesgo, coordinar mejor que la complejidad y actuar antes de que la incertidumbre erosione el margen. Esa es la transformación que empieza a redefinir el negocio de construir.

Aston Martin Residences, Miami, Florida. (pie de foto)

Coastal Construction utilizó Togal.AI en este proyecto para analizar instantáneamente las actualizaciones de los planos. Al automatizar el reconocimiento de espacios, muros y acabados con un 98% de precisión, el equipo de estimación pudo comparar versiones de diseño en minutos en lugar de días. Esto les permitió tomar decisiones financieras críticas sobre compras de materiales antes de colocar el primer bloque de hormigón, protegiendo los márgenes de ganancia.

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