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REPÚBLICA DOMINICANA UNA OPORTUNIDAD DE PROYECCIÓN REGIONAL

REPÚBLICA DOMINICANA UNA OPORTUNIDAD DE PROYECCIÓN REGIONAL

República Dominicana una oportunidad de proyección regional

Reforma pública, fortalecimiento empresarial y frentes inmediatos para acortar trámites, preservar capital y mejorar la respuesta territorial.

República Dominicana llega al nuevo paradigma de la construcción con una combinación poco frecuente: dinamismo privado, reforma institucional, agenda digital, estrategia nacional de inteligencia artificial y presión real por reducir tiempos de aprobación. Esa convergencia puede convertirse en una ventaja regional si el país logra conectar tecnología con productividad, financiamiento, permisos, calidad documental y ejecución de proyectos. La oportunidad, más allá de incorporar aplicaciones aisladas, depende de construir capacidades permanentes para tomar mejores decisiones de inversión, reducir la incertidumbre y elevar la competitividad de toda la cadena de valor.

A escala global, la construcción sigue siendo una de las industrias más relevantes y, al mismo tiempo, una de las más desafiadas por productividad, fragmentación y complejidad operativa. McKinsey estima que en 2023 la construcción representó cerca de 13 billones de dólares de producción bruta anual, equivalentes al 7% de la producción global, y advierte que mejorar productividad ya no es opcional para un sector sometido a mayores exigencias de costo, plazo y desempeño. Para República Dominicana, donde construcción, turismo, vivienda, infraestructura, comercio y desarrollo urbano están estrechamente vinculados, esa discusión global significa que construir mejor es proteger inversión, empleo, territorio y confianza.

En sus informes, el Banco Central documenta que la construcción registró una variación interanual de 8.0% en marzo de 2026, impulsada principalmente por mayor dinamismo de la inversión privada; y reporta una expansión interanual de 7.1% en mayo de 2026, asociada a proyectos privados y obras residenciales en ejecución. Estos datos colocan la transformación digital dentro de una agenda de competitividad: cuando el sector crece, cada mejora en permisos, planificación, costos y coordinación tiene impacto directo sobre el capital comprometido.

Velocidad institucional: Eficiencia regulatoria como variable financiera

El enfoque de transformación dominicana está en la permisología. En el primer trimestre de 2026, el Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones (Mivhed) informó que las licencias de construcción emitidas aumentaron 93% y viabilizaron proyectos con inversión superior a RD$230,000 millones; en el mismo proceso presentó avances de modernización de la Ventanilla Única de Construcción y el Sistema NORM, concebido para organizar el expediente, establecer criterios verificables y mejorar la trazabilidad de la evaluación técnica. En un sector intensivo en capital, la agilidad regulatoria es una variable financiera que incide en costo de oportunidad, cronograma de desembolsos, relación con inversionistas y capacidad de iniciar obra en tiempo.

La oficialización del Código de Construcción mediante la Resolución núm. 007-2026 y el período de transición hasta el 10 de abril de 2027 deben leerse dentro de esa misma lógica de certidumbre. La coexistencia temporal entre el régimen técnico vigente y las nuevas disposiciones crea una ventana para ajustar procesos, capacitar equipos, estandarizar criterios y preparar expedientes con mayor consistencia. Si la Ventanilla Única, el Sistema NORM y el nuevo código logran converger en procedimientos claros, la construcción dominicana puede reducir la fricción institucional justo en el punto donde el tiempo regulatorio se convierte en costo financiero.

La Agenda Digital 2030 aporta una base transversal para ese cambio al plantear la simplificación y provisión en línea de servicios públicos, la estandarización de trámites y el fortalecimiento de políticas sectoriales mediante tecnologías digitales. En construcción, esa agenda tiene sentido práctico cuando permite que permisos, criterios técnicos, expedientes, observaciones y respuestas institucionales circulen con menos duplicidad y mayor visibilidad. La transformación útil para el sector será aquella que conecte al Estado con el proyecto real: diseño, revisión, autorización, ejecución y operación.

De la agenda digital al expediente productivo

El expediente de construcción es el punto donde se encuentran diseño, capital, norma y ejecución. Allí conviven planos, presupuestos, contratos, cronogramas, estudios técnicos, observaciones, licencias, cambios y bitácoras; por eso, su calidad documental incide directamente en la capacidad de planificar, financiar, aprobar y ejecutar proyectos con menor incertidumbre.

En el estudio “Artificial intelligence in risk management within the realm of construction projects: A bibliometric analysis and systematic literature review”, publicado en 2025 en Journal of Innovation & Knowledge, Kun Tian, Zicheng Zhu, Jasper Mbachu, Amir Ghanbaripour y Matthew Moorhead analizaron 84 artículos revisados por pares publicados entre 2014 y 2024, identificando aplicaciones de inteligencia artificial en cinco categorías críticas de riesgo para la construcción: costo, seguridad, cronograma, calidad y cadena de suministro.


Esa evidencia permite enfocar el debate dominicano en los mismos puntos donde los proyectos suelen perder eficiencia: estimaciones presupuestarias, planificación, coordinación documental, control de riesgos y seguimiento operativo.


Para República Dominicana, el punto de partida debe ser convertir el expediente en un activo productivo. La IA puede ayudar a clasificar documentos, detectar requisitos faltantes, comparar versiones, anticipar desviaciones, organizar solicitudes técnicas, revisar cronogramas y mejorar seguimiento de obra; pero estos usos dependen de datos consistentes y procesos definidos. La investigación “Artificial intelligence in construction project management” identifica funciones como gestión del tiempo, estimación de costos, aseguramiento de calidad, seguridad ocupacional, mitigación de riesgos, optimización de recursos y gestión del diseño como áreas principales de aplicación.

La integración entre BIM e IA representa una ruta para mercados en transición. El estudio “The impact of integrating artificial intelligence and Building Information Modelling systems on construction efficiency” sostiene que la combinación IA-BIM puede mejorar eficiencia, productividad y toma de decisiones durante el ciclo de vida del proyecto. En el contexto dominicano, BIM puede funcionar como lenguaje común entre diseño, revisión técnica, coordinación de obra y operación del activo, especialmente en una etapa marcada por digitalización de permisos, actualización normativa y necesidad de expedientes más consistentes.

El tejido contratista: la verdadera prueba de adopción

La capacidad dominicana de liderar esta etapa dependerá menos de unas pocas empresas altamente digitalizadas y más de la incorporación progresiva de contratistas, subcontratistas, suplidores, oficinas de diseño, promotores medianos y pequeñas firmas especializadas. Las Mipymes representan aproximadamente el 98.5% de las empresas y generan más del 61% del empleo en República Dominicana, según el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo. Esta composición del tejido productivo obliga a pensar la transformación digital como una estrategia escalable, gradual y compatible con empresas de distintos tamaños.

El enfoque de talento debe desplazarse desde la estadística global hacia la competencia organizacional local. El estudio “Building and development of an organizational competence for digital transformation in SMEs” plantea que las pequeñas y medianas empresas requieren identificar, aprovechar y desarrollar capacidades digitales propias para avanzar en madurez; además, destaca el peso del aprendizaje organizacional y del conocimiento interno. Para contratistas dominicanos, esto significa que la adopción de IA debe traducirse en rutinas, responsables, criterios de uso, documentación de procesos y aprendizaje acumulado dentro de la empresa.


La transformación de Pymes constructoras requiere una ruta distinta a la de las grandes corporaciones. Un contratista mediano puede comenzar con control digital de presupuestos, gestión de compras, bitácoras móviles, repositorios de planos, seguimiento de cambios y tableros simples de productividad antes de avanzar hacia modelos predictivos. El estudio “Digital Transformation in SMEs: Enablers, Interconnections and Policy Insights” propone un marco cíclico basado en conciencia digital, estrategia y hoja de ruta, adopción e implementación, y mejora continua; esta secuencia resulta útil para empresas que necesitan digitalizar sin paralizar la operación diaria.

La dimensión financiera también es relevante. El informe de la Superintendencia de Bancos sobre financiamiento a Mipymes indica que, a marzo de 2025, la tasa de interés promedio para Mipymes era de 14.3%, superior al 10.4% observado en el resto de la cartera comercial privada. Esa diferencia confirma que muchas empresas pequeñas y medianas enfrentan un costo de capital más exigente; por tanto, cualquier inversión tecnológica debe demostrar retorno operativo, reducción de errores, ahorro de tiempo o mejora en capacidad de competir por contratos.

La madurez digital de la industria dominicana se consolida cuando los medianos contratistas institucionalizan la disciplina de datos en sus rutinas diarias para proteger sus márgenes de utilidad frente al costo del capital.

Casos de uso con retorno inmediato

El liderazgo dominicano no exige comenzar por las aplicaciones más complejas de inteligencia artificial. Una primera etapa puede concentrarse en usos con retorno medible y menor ambigüedad operativa: revisión asistida de expedientes, identificación de requisitos incompletos, clasificación documental, comparación de presupuestos, alertas sobre desviaciones de cronograma, análisis de productividad, control de órdenes de cambio y priorización de observaciones técnicas.

Esta selección se apoya en el estudio “Artificial intelligence in risk management within the realm of construction projects: A bibliometric analysis and systematic literature review”, de Kun Tian, Zicheng Zhu, Jasper Mbachu, Amir Ghanbaripour y Matthew Moorhead, publicado en 2025 en Journal of Innovation & Knowledge, que analizó 84 artículos revisados por pares entre 2014 y 2024 e identificó aplicaciones de IA en riesgos de costo, seguridad, cronograma, calidad y cadena de suministro; además, el estudio vincula aprendizaje automático con modelado predictivo, procesamiento de lenguaje natural con gestión documental y cumplimiento, razonamiento basado en conocimiento con apoyo a decisiones, algoritmos de optimización con recursos y cronogramas, y visión computacional con monitoreo de seguridad en tiempo real.


La planificación dinámica es otro campo de alto valor, especialmente cuando la programación deja de ser un documento estático y se convierte en un sistema de seguimiento. El artículo “Artificial Intelligence in Construction Project Management: A Systematic Literature Review of Cost, Time, and Safety Management”, publicado en Buildings en 2026, adoptó la metodología PRISMA y recuperó 392 publicaciones de Scopus para identificar áreas principales de aplicación de IA en gestión de costo, tiempo y seguridad; en el componente de tiempo, el estudio incluye planificación y programación, predicción de retrasos, optimización del tiempo y predicción de ciclos de ejecución.

Para República Dominicana, esa evidencia respalda una adopción orientada a cronogramas actualizables, medición de avance y alertas tempranas, siempre que el expediente del proyecto esté suficientemente estructurado.

Los gemelos digitales 4D/5D muestran hacia dónde puede evolucionar la gestión avanzada de proyectos, aunque todavía requieren mayor madurez técnica y datos confiables. El preprint “Simulation-Based Validation of an Integrated 4D/5D Digital-Twin Framework for Predictive Construction Control”, de Atena Khoshkonesh, Mohsen Mohammadagha y Navid Ebrahimi, plantea un marco que combina BIM, procesamiento de lenguaje natural para mapeo de costos, visión computacional para medición de avance, actualización probabilística de cronogramas mediante métodos bayesianos y aprendizaje por refuerzo profundo para nivelación de recursos.

La gestión de costos ofrece un espacio especialmente atractivo por su impacto directo en margen y financiamiento. El artículo “Artificial intelligence in construction project management: Trends, challenges and future directions”, de Sezer Savaş, publicado en el Journal of Design for Resilience in Architecture and Planning, identifica la estimación de costos, la gestión del tiempo, el aseguramiento de calidad, la salud y seguridad ocupacional, la mitigación de riesgos, la optimización de recursos y la gestión del diseño como funciones principales donde la IA puede aportar a la administración de proyectos.

El mismo trabajo señala que los modelos entrenados con datos históricos pueden mejorar la precisión de los pronósticos de costos frente a métodos tradicionales, lo que refuerza la importancia de capturar costos reales y convertirlos en memoria operativa para las empresas dominicanas.

La seguridad laboral también puede beneficiarse de datos mejor organizados, pero no debe presentarse como automatización sin supervisión. El estudio de Buildings sobre costo, tiempo y seguridad identifica aplicaciones de IA en monitoreo de trabajadores, monitoreo de obra, detección de equipos de protección personal, análisis textual de reportes de seguridad, monitoreo de riesgo de caídas, predicción de accidentes e identificación de peligros.
En el caso dominicano, la prioridad inicial podría estar en digitalizar reportes, clasificar incidentes, detectar patrones recurrentes y generar alertas tempranas para apoyar la prevención, manteniendo siempre el criterio del supervisor de seguridad y la responsabilidad de la empresa sobre las condiciones reales del frente de trabajo.

Viabilidad institucional y resiliencia territorial

La modernización de permisos tiene un efecto que supera la eficiencia administrativa: influye en la confianza de inversión. Un proyecto detenido por observaciones sucesivas, criterios dispersos o falta de visibilidad sobre el expediente consume capital, retrasa ventas, altera cronogramas de obra y encarece el financiamiento. Por eso, el avance de la Ventanilla Única y del Sistema NORM puede tener impacto estructural si logra transformar el permiso en un proceso más predecible, medible y transparente. La información oficial describe un sistema orientado a organizar el expediente en un solo lugar, establecer reglas claras y permitir seguimiento por etapas.

El enfoque institucional debe conectarse con la política nacional de IA. La Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial de República Dominicana plantea pilares como Gobierno Inteligente, Hub de Talento Humano e Innovación, Hub de Datos y Escala Regional. Para construcción, esos pilares adquieren valor cuando aterrizan en procesos concretos: expedientes digitales, análisis de tiempos de aprobación, asistencia técnica en revisión normativa, repositorios de criterios y tableros de desempeño para medir cuellos de botella.

La mejora institucional también puede facilitar el financiamiento. Un mercado con permisos más previsibles, expedientes mejor estructurados y datos confiables sobre tiempos, riesgos y costos ofrece mejores condiciones para bancos, aseguradoras, inversionistas y compradores. El Banco Mundial ha planteado que República Dominicana debe fortalecer productividad, resiliencia y calidad de servicios públicos para sostener su crecimiento; esa recomendación conecta con la construcción porque el sector puede seguir siendo motor de expansión si reduce ineficiencias que encarecen proyectos y limitan su escalabilidad.

La oportunidad dominicana no se limita a edificios privados. La urbanización, la vivienda, la infraestructura pública y la exposición climática abren un campo de aplicación para tecnologías capaces de priorizar inversiones, mapear vulnerabilidades y monitorear activos. El Banco Mundial y GFDRR señalan que República Dominicana tenía 82% de su población en áreas urbanas y que esa proporción podría llegar a 92% en 2050; también advierten desafíos en el stock habitacional por incidencia de desastres naturales y falta de planes urbanos integrales.

La IA puede aportar en análisis geoespacial, mantenimiento predictivo, inventarios de infraestructura, estimación de daños, priorización de intervenciones y gestión de riesgos urbanos. El Banco Mundial aprobó en 2024 un proyecto para apoyar reformas institucionales de resiliencia climática en República Dominicana y citó que el país pierde anualmente un equivalente al 0.4% del PIB por amenazas naturales asociadas al cambio climático. En un territorio insular y urbanizado, la construcción inteligente debe incluir resiliencia territorial, no solo productividad de obra.

La sostenibilidad añade otra capa de oportunidad. El “Global Status Report for Buildings and Construction 2025/2026”, publicado por ONU Medio Ambiente y GlobalABC, advierte que el sector global de edificios y construcción requiere acelerar inversión, políticas y tecnologías para alinearse con una ruta de cero emisiones hacia 2050. Para República Dominicana, esto sugiere que la próxima competitividad del sector se jugará también en eficiencia energética, reducción de desperdicios, operación de activos y adaptación climática.

Una ruta dominicana para liderar

República Dominicana puede liderar una nueva etapa de construcción inteligente si elige problemas concretos y evita la dispersión tecnológica. Los primeros avances deberían concentrarse en permisos, gestión documental, costos, cronogramas, seguridad y mantenimiento, áreas donde la inteligencia aplicada puede producir beneficios verificables y donde el sector ya enfrenta presiones conocidas. El World Economic Forum sostiene que el futuro digital de la construcción depende de colaboración, fortalecimiento de capacidades y datos sólidos para impulsar innovación; esa lectura se ajusta al momento dominicano, donde Estado, empresas, gremios y academia deben coordinarse para evitar pilotos desconectados de la realidad operativa.

La segunda condición es crear estándares de adopción para el tejido contratista. Las grandes empresas pueden avanzar con plataformas robustas, pero el verdadero cambio sectorial exige herramientas accesibles para contratistas medianos, suplidores y firmas especializadas. Esta necesidad se entiende mejor al observar el peso de las Mipymes en la economía dominicana: el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo señala que representan aproximadamente el 98.5% de las empresas y generan más del 61% del empleo en el país, lo que obliga a diseñar una transformación gradual, escalable y compatible con empresas de distintas capacidades operativas.


Para ese tejido empresarial, la madurez digital debe entenderse como una competencia organizacional, no solo como adquisición de herramientas. En “Building and development of an organizational competence for digital transformation in SMEs”, José Manuel González-Varona, Adolfo López-Paredes, David Poza y Fernando Acebes desarrollan un modelo que ayuda a las Pymes a identificar y fortalecer capacidades digitales para avanzar en transformación digital; el trabajo subraya la importancia del aprendizaje organizacional y del conocimiento interno. Aplicado a la construcción dominicana, esto implica convertir la tecnología en rutinas: registrar costos, controlar cambios, documentar avances, gestionar compras, conservar históricos y aprender de cada obra terminada.

La tercera condición es vincular tecnología con financiamiento. Digitalizar expedientes, controlar cronogramas o analizar costos debe producir retornos visibles: menos reprocesos, menor espera, mejor flujo de caja, menor incertidumbre contractual y mayor precisión presupuestaria. Esta relación pesa especialmente en las Mipymes, porque la Superintendencia de Bancos informó que, a marzo de 2025, la tasa de interés promedio ponderado para este segmento alcanzó 14.3%, por encima de la registrada en el resto de la cartera comercial privada. Bajo esas condiciones, cada inversión tecnológica necesita demostrar valor operativo y capacidad de mejorar la posición competitiva de la empresa.

La cuarta condición es fortalecer capacidades públicas. Si la Ventanilla Única de Construcción y el Sistema NORM logran estructurar datos sobre expedientes, observaciones, tiempos y criterios técnicos, el Estado podrá identificar cuellos de botella y mejorar servicios con evidencia. La Presidencia de la República informó que el Sistema NORM fue concebido como un mecanismo para establecer un checklist verificable de evaluación de expedientes basado en normativas vigentes, con criterios claros, estandarizados y transparentes para entidades evaluadoras y desarrolladores. Esa función puede convertir la permisología en una fuente de datos útil para medir desempeño institucional, reducir discrecionalidad y elevar la confianza de inversión.

Esta línea se conecta con la Agenda Digital 2030, que plantea simplificar y proveer en línea los servicios y trámites ofrecidos por las instituciones públicas, además de fortalecer políticas públicas mediante tecnologías digitales. En construcción, esa visión puede traducirse en expedientes más completos, respuestas más trazables, tiempos de evaluación medibles y mayor previsibilidad para inversionistas, desarrolladores y ciudadanía.


República Dominicana parece llegar a esta nueva etapa con condiciones favorables para avanzar hacia una construcción más inteligente, siempre que logre articular su dinamismo privado, su escala de mercado y los procesos de renovación institucional en una agenda común de productividad.

El desafío no se limita a incorporar tecnología, sino a usarla con sentido estratégico: ordenar expedientes, mejorar la trazabilidad de los permisos, reducir incertidumbres y convertir cada proyecto en una fuente de aprendizaje para el sector.

En ese escenario, la inteligencia artificial y los gemelos digitales podrían convertirse en herramientas valiosas para elevar la calidad documental, mejorar la planificación, anticipar riesgos y apoyar decisiones de inversión más informadas. Pero el verdadero punto de partida sigue estando antes del algoritmo: en instituciones más coordinadas, datos mejor organizados, empresas con mayor disciplina operativa y una visión de desarrollo capaz de impulsar ciudades más seguras, resilientes y sostenibles.

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