Desarrollándose principalmente en el sector de la construcción en supervisiones de obras, el Ing. Pedro Delgado Malagón nos cuenta un poco acerca de sus inicios y por qué decidió involucrarse en esta área.
En el año 1978, unos socios y yo fundamos una compañía llamada Bufete Nacional de Ingeniería. Juntos trabajamos hasta el 1982 diseñando y supervisando diversas obras de infraestructura vial para el Banco Mundial, el BID y la Agencia Interamericana de Desarrollo de Estados Unidos, siguiendo las directrices y requerimientos demandados por los organismos internacionales en el ámbito de la construcción pública. Puede decirse que ese fue a grandes rasgos el germen de lo que más tarde sería la empresa Tecnoamérica.
Ya que hemos comenzado tocando el tema principal, háblenos un poco acerca de la fundación de Tecnoamérica.
Inmediatamente después de mi paso por la Administración Pública, donde ocupé el cargo de Secretario de Estado de Obras Públicas, cuando retomé la vida civil después de mi alejamiento temporal de la construcción privada por razón de las obligaciones de mi función pública, en el año 86 fundé Tecnoamérica, dedicada desde un principio al diseño, manejo y supervisión de construcción e infraestructuras de ingeniería pesada, estudios y evaluación económica de proyectos y dirección de obras. Comenzamos con medios modestos, con no más de 50 empleados en total, y ahora mismo ya contamos con más 160 empleados, de los cuales, más de 60 son profesionales de la ingeniería y la arquitectura.
A través de su carrera ha supervisado muchas obras. Otras están en ejecución como por ejemplo la carretera de Baní a San Cristóbal, la de Santo Domingo a Samaná, el Boulevard Turístico del Atlántico, por citar algunas. ¿Nos podría decir cuáles han sido más importantes y de mayor trascendencia en su carrera?
A lo largo de todos estos años, hemos tenido el privilegio de estar al frente de numerosos proyectos notables de ingeniería y construcción, entre los cuales merecen ser destacados el tramo que va desde Bonao hasta Santiago de la Autopista Duarte, la Circunvalación de Santiago, la Autopista del Coral, el tramo del Aeropuerto de Las Américas hasta Boca Chica, la Autopista San Cristóbal-Baní o la más reciente y a punto de ser concluida, la Autopista del Nordeste. También hemos supervisado edificaciones grandes, como la Torre Administrativa, el Comedor Universitario, el Hospital Oncológico o la sede del INDOTEL, entre otros.
Háblenos un poco de qué se trata el Boulevard del Atlántico, su más reciente asignación de gran envergadura.
Este importante proyecto el cual también se encuentra bajo nuestra supervisión, consiste en un tramo complementario de la referida Autovía del Nordeste que va desde Santo Domingo hasta Rincón de Molinillos, en Samaná y desde ahí pasando por Nagua, Sánchez y demás localidades hasta llegar a Las Terrenas, desde donde se construirá una carretera hasta el Aeropuerto del Catey, bordeando e intercomunicando toda la península de Samaná. Esta obra conectará mediante una infraestructura moderna las más importantes localidades de este pujante polo turístico, que ahora está experimentando un auge increíble.
¿Las obras que ustedes supervisan básicamente son todas del Estado, o también hay obras privadas?
Estamos especializados más en obras estatales, ya que el Estado es el principal constructor en el país, aunque también hemos supervisado algún que otro proyecto privado, como por ejemplo la concesión que por parte de las empresas navieras tenemos ahora mismo entre manos, consistente en la evaluación y estudio del puerto de Haina para su reconstrucción y remodelación. Este proyecto lo estamos realizando asociados conjuntamente con una empresa norteamericana.
De su paso por la Administración Pública en el periodo 82-86, a su juicio, ¿qué es lo que más destacaría, o por qué le gustaría ser recordado?
Bueno, antes ya me dedicaba a lo mismo, a la construcción y supervisión, habiendo trabajado ya en diversas ocasiones a través de mi primera compañía, Bufete Nacional de Ingeniería, para la Secretaría de Obras Públicas, así que puede decirse que el cambio no fue tan grande. En general me gustaría que quienes conocieron ese periodo ya un tanto lejano me recordasen, más que por proyectos en concreto, por haber realizado mi labor con eficiencia y honestidad. Fue una gran experiencia, sin duda, sumamente interesante y que siempre recordaré. Inmediatamente al dejar mi cargo, fundé Tecnoamérica, apenas tres meses después.
De entre todas las obras importantes en qué usted ha participado, ¿cuál es para usted su favorita?
Ciertamente han sido muchas, pero quizá tengo un lugar especial para la supervisión que hicimos del tramo de la Autopista Duarte que va desde Bonao hasta la ciudad de Santiago de los Caballeros.
Según usted, ¿cuáles serían las cualidades que mejor le definen como profesional y como persona?
Como profesional me considero una persona con una enorme voracidad intelectual. Siempre he procurado estar al tanto de los últimos avances en todas las áreas que tienen que ver con mi profesión, manteniéndome constantemente actualizado en todo, lo cual me hace estar siempre vivo y vigente. Como persona, soy muy amigo de mis amigos, bajo toda circunstancia he procurado conservar durante toda mi vida las viejas amistades.
¿Y cuál sería su análisis acerca de la situación que vive actualmente el sector de la construcción privada, tanto residencial como turística, en Rep. Dominicana?
La estabilidad económica y cambiaria de que disfruta el país, junto con el adecuado manejo de la estabilidad macroeconómica, favorece enormemente el desarrollo del sector de la construcción, de la misma manera que atrae la inversión extranjera y fomenta la realización de todo tipo de proyectos, incentivados por el mismo clima propicio que hace crecer igualmente la inversión nacional.
¿Y el de la construcción en el sector público?
Sin duda estamos viviendo un momento excelente. Debemos tener en cuenta que la construcción de grandes infraestructuras es la base del progreso de una nación, el camino para que un país pueda crecer y desarrollarse. Ahí tenemos sin ir más lejos el ejemplo de Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial, o el de España después del régimen de Franco, lo cual favoreció increíblemente el desarrollo económico, social y el turístico. La construcción en el sector público goza sin duda de excelente salud.
Existe otro Pedro Delgado Malagón más allá del ámbito de la ingeniería y la construcción; una persona con fama de ser sumamente culta, escritor, columnista, erudito, amante de la lectura y las humanidades y de todo cuanto tiene que ver con la historia y el conocimiento. Háblenos de él.
Bueno, realmente en mí siempre ha coexistido la parte puramente intelectual con mi faceta profesional como ingeniero. Pero creo que me debo básicamente a mi profesión, e inclusive diría que me he dedicado en cierto modo a dar forma a la parte intelectual de la ingeniería. También escribí durante muchos años una columna en Rumbo hasta su cierre en el año 2004, y tengo varios libros publicados de diferentes géneros, aunque ahora he bajado un tanto mi ritmo de trabajo en este campo, porque no tengo mucho tiempo para ello. También participé en un programa de televisión durante mucho tiempo, en Triálogo, hasta el año 2,000. Pero realmente ahora mi producción intelectual ha bajado un poco el ritmo, limitándome a prologar obras de otros autores, escribir reseñas y colaborar en proyectos varios en calidad de co-autor, aunque planeo sacar antes de final de años dos nuevos libros.
De toda su producción literaria, ¿con cuál obra se identifica más?
Es una pregunta difícil, porque es como preguntarle a un padre cuál de entre todos, es su hijo favorito. Modestamente, he tratado de escribir en diferentes áreas y reflejar mis inquietudes, involucrándome en numerosos proyectos de diversa naturaleza, y si bien es cierto que he cultivado diversos géneros, exceptuando la poesía, considero que mi producción refleja mi preferencia por el ensayo.
Mis metas
Siempre hay cosas nuevas por hacer, desafíos, logros por alcanzar, pero me sentiría satisfecho con seguir como hasta ahora con Tecnoamérica, creando un espacio para las nuevas generaciones de ingenieros. No hay que olvidar que entre nuestros talentos contamos, junto a jóvenes brillantes recién graduados con excelentes calificaciones, con personalidades tan notables y aún en activo como el Ing. Pascal Santoni, de 82 años, o el Arq. Leonte Bernard Vásquez, de 91 años, pioneras y verdaderas referencias vivas de la ingeniería en nuestro país. Creo que esta es la fórmula perfecta para crecer y mantener un proyecto sólido y que funcione de cara al futuro.